Tu hijo puede estar molesto y la respuesta puede seguir siendo no
Cómo reconocer los sentimientos de los hijos, mantener límites razonables y centrar los desacuerdos en la conducta.
Le dices a tu hijo que es hora de guardar el teléfono. Empieza la discusión.
“Nunca me dejas hacer nada”.
Unos minutos después, estás defendiendo tu manera de criar, tu hijo enumera todo lo que alguna vez hiciste mal y la petición original ha quedado enterrada bajo la discusión.
Estos momentos plantean una pregunta difícil: ¿cómo reconocer los sentimientos de tu hijo sin renunciar al límite?
Comprender un sentimiento no exige cambiar la regla.
Un niño puede sentirse decepcionado ante un límite razonable. Los padres pueden reconocer esa decepción y mantener la decisión. Reconocer las emociones mientras se establecen límites a la conducta es un enfoque respaldado por orientaciones pediátricas para padres (en inglés).
Podrías decir:
“Entiendo que querías más tiempo. Cuesta dejar algo cuando lo estás disfrutando. De todos modos, hay que guardar el teléfono”.
El reconocimiento es sincero. La expectativa es clara.
Describe lo que pasó en lugar de definir quién es tu hijo.
“Eres un irresponsable” convierte una tarea sin entregar en un juicio sobre su carácter.
“La tarea no se entregó. Vamos a entender qué pasó y qué necesitas hacer ahora” mantiene la conversación centrada en un problema que se puede abordar.
Asumir la responsabilidad sigue siendo importante. Tu hijo necesita completar el trabajo, comunicarse con el maestro o aceptar una consecuencia apropiada. Pero se puede comprender la dificultad sin convertirla en una etiqueta que lo defina.
Deja la conversación más larga para un momento de calma.
Durante una discusión intensa, habla con brevedad y atiende cualquier problema inmediato de seguridad o conducta. Más tarde, retoma lo sucedido:
“¿Qué hizo que esto fuera tan difícil?”
“¿Qué podrías hacer de otra manera la próxima vez?”
“¿En qué necesitas mi ayuda?”
Escuchar y permitir que los niños expresen sus preocupaciones también forma parte de las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría para comunicarse en momentos de estrés (en inglés).
Los padres también pueden asumir su responsabilidad.
A veces levantarás la voz o dirás algo de lo que después te arrepientas. Puedes reconocerlo sin retirar el límite:
“Era necesario hablar de lo que pasó, pero no debí hablarte así. Lo siento”.
El objetivo es que tu hijo viva un desacuerdo en el que pueda expresar sus sentimientos, haya límites a la conducta y la relación siga siendo segura.
No tienes que evitarle cada decepción. Puedes ayudarlo a atravesarla.